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Llega un momento en el que muchos se hacen esta pregunta: “Serví al Señor durante años en el ministerio de campamentos. ¿Y ahora qué?”

La historia de David Salazar Montaño demuestra que, cuando una etapa termina, Dios suele estar preparando otra. Junto con su esposa, Roxana Melgar, vive en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Son padres de Andrea y abuelos de cuatro nietos. Durante muchos años sirvieron desde los inicios del actual campamento Monte Blanco, donde alrededor de 55 000 personas participaron en sus programas y unas 12 500 aceptaron a Jesucristo como Señor y Salvador.

En 2017 llegó el momento de cerrar esa etapa. Entonces recibió la invitación para dirigir un centro de rehabilitación para personas con problemas de adicciones. Aunque no tenía experiencia en ese ministerio, había una convicción que seguía guiando su vida: ver vidas transformadas.

Ese mismo propósito encontró una nueva forma de expresarse: acompañar a hombres en el proceso de restaurar sus vidas. Personas que necesitan amor, atención, cuidado, ser valoradas y aceptadas, pero que han tomado decisiones equivocadas. En Lucas 4:18 encontró un fundamento renovado para esta nueva etapa: anunciar buenas nuevas a los pobres, sanar a los quebrantados de corazón, proclamar libertad a los cautivos y poner en libertad a los oprimidos.

David resume así lo que Dios le enseñó durante esta transición:

Desde 2017 he iniciado una nueva etapa en mi vida. El llamado que hemos recibido no debe encerrarse en un solo lugar (campamentos), porque tal vez avanzas en edad física, pero tu pasión y amor por el prójimo no cambia

Cambiará el escenario, pero no la esencia; cambiará la forma, pero no el mensaje; cambiará el ritmo, pero no el deseo de ver vidas transformadas».

Actualmente dirige NOVO (Nuevo, en latín), donde continúa viendo cómo Dios transforma vidas.

Dos testimonios reflejan el impacto de este ministerio.

Jorge Antonio cuenta:

“Ahora me llaman Jorge Antonio. ¡Qué bonito es que las personas sepan que estoy aquí y conozcan mi nombre, y no que me llamen ‘borracho’, ‘sucio’ o ‘malviviente’! Me alegra que me inviten a su mesa para comer, en lugar de darme la comida en una bolsa para que me vaya a otro lugar mientras se tapan la nariz por mi olor a alcohol”.

Brandon también comparte su experiencia:

“Mi nombre es Brandon y soy un adicto en recuperación. Perdí mi identidad y mi dignidad por la droga, y estuve a punto de perder también a mi familia. Con el paso de los días recuperé mi sonrisa. Descubrí lo hermosa que es la vida en sobriedad. Hoy tengo un trabajo y estudio Marketing y Publicidad en la universidad”.

El ministerio de David cambió de escenario, pero su propósito sigue siendo el mismo: ver vidas transformadas por el poder de Cristo.

“Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.” (Romanos 11:29)

¿Estás aferrándote a una etapa que ya terminó o dispuesto a dar el siguiente paso de obediencia hacia el lugar donde Dios quiere seguir transformando vidas por medio de ti?

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