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El Boletín de Oración de CCI América Latina para agosto-octubre de 2026 nos invita a agradecer, interceder y acompañar a quienes sirven en distintos países de la región.

Hay momentos del ministerio que se ven: un campamento lleno de participantes, una capacitación que concluye, nuevos instructores que reciben sus certificados o una convención que reúne a líderes de distintos lugares. Otros ocurren lejos de las fotografías: una decisión difícil, un equipo cansado, una necesidad financiera, un proceso de recuperación de salud o la búsqueda de nuevos voluntarios.

El nuevo Boletín de Oración de CCI América Latina, edición agosto-octubre de 2026, nos acerca a ambas realidades. Sus páginas recorren distintos países de la región y convierten necesidades concretas en una invitación a interceder. Desde la portada resuena el llamado de Jeremías: “Llámame y te responderé” (Jeremías 33:3, TLA).

Dar gracias también es parte de orar

Esta edición comienza mirando lo que Dios ya ha hecho. CCI AL agradece por el proceso del IFI-1 realizado en Colombia, por los años de preparación que lo hicieron posible, por los días de convivencia e instrucción y por el regreso de los participantes a sus países. La gratitud da paso a una petición clara: que lo aprendido se multiplique en nuevos líderes.

La acción de gracias aparece también en las asociaciones nacionales. Costa Rica celebra nuevos instructores graduados; Argentina agradece por nuevas instructoras que se incorporan a su equipo; Panamá da gracias por la bendición recibida durante una capacitación; y Honduras, por una nueva relación con un sitio de campamento.

Orar así educa nuestra mirada. Antes de pedir por lo que falta, reconocemos las huellas de la fidelidad de Dios. La acción de gracias nos ayuda a recordar que el ministerio no comenzó con nosotros y tampoco depende únicamente de nuestras fuerzas.

Detrás de cada proyecto hay personas

Los motivos del boletín muestran una región activa. Hay cursos de Construyendo Relaciones y Facilitando Crecimiento en distintos países, un campamento en Bolivia, nuevas oportunidades de capacitación en Guatemala, una Convención Nacional prevista en Colombia y actividades y talleres en preparación para los próximos meses.

Pero el boletín también dirige nuestra atención hacia quienes hacen posible todo eso. Se ora por la salud física, emocional y espiritual de los líderes; por nuevos instructores que comienzan su período de práctica; por consejeros que necesitan discernimiento para acompañar a los acampantes; por equipos que requieren unidad; y por personas que atraviesan procesos de recuperación.

Esa dimensión humana atraviesa toda la edición.

La misión tiene calendarios, materiales, presupuestos y programas, pero siempre tiene rostro humano.

Por eso resulta significativo encontrar peticiones por la salud emocional y mental de jóvenes que asistirán a campamentos en Honduras, por la preparación emocional y espiritual de líderes en Venezuela y por equipos de América Latina que llegan a esta etapa del año fatigados o con poco personal de apoyo.

Servir también cansa. Reconocerlo no disminuye el compromiso. Nos permite acompañarnos con mayor sensibilidad y pedir que Dios renueve la visión, la pasión y el gozo de quienes llevan mucho tiempo sosteniendo responsabilidades.

Orar por lo que todavía está tomando forma

Algunas peticiones miran hacia necesidades muy concretas. México presenta sus necesidades financieras y pide dirección para futuros líderes. Honduras ora por recursos para cubrir los costos operativos de su oficina nacional. Venezuela pide provisión para realizar campamentos. Perú lleva ante Dios los procesos de regularización de su asociación nacional.

También hay puertas por abrir. El Salvador ora por los recursos y el equipo necesarios para Expo Juegos y por futuros talleres. Honduras desea establecer nuevas alianzas con colegios y escuelas cristianas. Guatemala pide más voluntarios. CCI AL intercede por nuevos colaboradores que puedan sumarse a la labor de los equipos nacionales.

Estas oraciones nos recuerdan que depender de Dios no significa permanecer inmóviles. Los equipos planifican, llaman, enseñan, administran y establecen relaciones mientras reconocen que necesitan sabiduría para avanzar. La oración y el trabajo ministerial caminan juntos.

Una red de oración que cruza fronteras

Imagina una reunión sencilla en cualquier ciudad de América Latina. Antes de revisar el programa del próximo campamento, alguien abre el boletín y lee el motivo del día. Un equipo en Guatemala ora por líderes en Venezuela. Una iglesia en Colombia recuerda a voluntarios en El Salvador. Una familia en Perú da gracias por nuevos instructores en Argentina.

Quizá nunca lleguen a conocerse personalmente. Aun así, durante esos minutos dejan de ser nombres lejanos. Se convierten en hermanos y hermanas cuya labor también podemos sostener.

Esa es una de las riquezas de este boletín: nos ayuda a mirar más allá de nuestra agenda local. Nos recuerda que formamos parte de una comunidad que sirve en contextos distintos, pero comparte una misma esperanza y un mismo deseo de ver vidas transformadas en Cristo.

Cómo incorporar el boletín a tu ritmo de oración

  • En tu vida diaria: dedica unos minutos a leer el motivo correspondiente y menciona delante de Dios al país, al equipo y a la necesidad presentada.
  • Con tu equipo: inicia las reuniones de planificación orando por uno de los motivos del boletín antes de entrar a la agenda de trabajo.
  • En tu iglesia o comunidad: comparte cada semana algunas peticiones para que más personas puedan acompañar a los equipos de CCI AL.
  • Cuando llegue una respuesta: vuelve a la gratitud. Celebra la provisión, las nuevas oportunidades, las personas que se suman y el fruto que Dios permita ver.

La edición también nos invita a mirar hacia adelante: nuevos talleres, cursos para 2027, la celebración de los cuarenta años de CCI AL en Argentina, cambios de liderazgo, convenciones y proyectos que todavía están en preparación. Cada uno representa trabajo por hacer y, al mismo tiempo, una nueva razón para orar.

Orando juntos, impactamos más

No todos podremos viajar a cada país, participar en cada curso o servir en cada campamento. Sí podemos acompañar a quienes están allí. Podemos pedir sabiduría para quien enseña, ánimo para quien está cansado, provisión donde los recursos escasean, salud para quien atraviesa un proceso difícil y nuevos colaboradores donde hacen falta manos.

El nuevo Boletín de Oración nos ofrece una manera sencilla de hacerlo. Descárgalo, compártelo con tu equipo y úsalo como guía para convertir la información en intercesión y la distancia en comunión.

Cuando una región aprende a presentar delante de Dios sus gratitudes, sus cargas y sus próximos pasos, la oración deja de ser una actividad aislada. Se convierte en una forma de caminar juntos.

Quizá hoy no puedas estar donde ocurre cada historia, pero tu oración puede acompañar a quienes la están viviendo.

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