El deporte abre puertas para compartir el evangelio con personas que pocas veces forman parte de los programas tradicionales de alcance de la iglesia.
Con frecuencia hablamos de «nuestro ministerio» para referirnos al servicio que realizamos en la iglesia local. Sin embargo, la Biblia nos recuerda que todos compartimos un mismo llamado: el ministerio de la reconciliación, mediante el cual Dios invita a las personas a reconciliarse con Él por medio de Cristo (2 Corintios 5:18).
Entre los grupos que con frecuencia pasan desapercibidos en las estrategias de evangelismo se encuentran los deportistas, una verdadera «tribu no alcanzada». César Rodríguez Trepovich, graduado en Educación Física, Deportes y Recreación por la Universidad de Costa Rica, sirve actualmente en Panamá junto a su esposa, Irela, y sus hijos, Matías y Lucía.
Desde 2003, cuando dos misioneros deportivos lo desafiaron a servir a Dios en Antigua Guatemala, César comprendió que las canchas también pueden convertirse en un campo misionero.
Su ministerio incluye academias deportivas, programas de capacitación para entrenadores y el desarrollo de campamentos deportivos que integran la práctica del deporte con el evangelismo y el discipulado.
Los frutos de este trabajo son evidentes. Valeria conoció a Cristo en un proyecto de voleibol realizado en una comunidad urbano-marginal de Costa Rica en 2007. Hoy es licenciada en Educación Física, entrenadora y continúa desarrollando proyectos similares a través de SportQuest. De igual forma, Jahir, un estudiante panameño de secundaria, llegó a la fe durante un programa deportivo y actualmente forma parte del cuerpo técnico de una institución.
En la actualidad, César representa a ReadySetGo como facilitador de la estrategia Go Sport para atletas y entrenadores de alto rendimiento, además de coordinar SportQuest en América Latina.
Para César, cada escenario deportivo representa una oportunidad para cumplir la Gran Comisión.
«El deporte es un lenguaje universal. La iglesia debe descubrir que no es solo una forma de entretenimiento, sino también una poderosa herramienta para el evangelismo y el discipulado. Yo mismo fui alcanzado cuando no tenía ninguna relación con Dios», afirma.
Familia Rodríguez, misioneros deportivos.
¿Estamos aprovechando el deporte y la recreación como oportunidades para compartir el evangelio y formar discípulos?